
Enfrentar a grandes clubes como el Manchester United o el Inter de Milán, hacer un largo viajes a Ucrania o Grecia... todo era posible en la ronda de 16. Al final, Dietmar ‘Didi’ Hamann puso a los Rangers como rival del Werkself en el sorteo de la Europa League. La reacción fue unánime en la concentración de los rojinegros. "¡Glasgow tiene fanáticos maravillosos y será una experiencia especial para nuestros seguidores!, dijo Rudi Völler, director deportivo del equipo.
Todo comenzó el miércoles: el Werkself completó la sesión de entrenamiento previa al enfrentamiento antes de ver a los Rangers en el estadio Ulrich Haberland, mientras nosotros, como parte del equipo de medios, hicimos los preparativos finales en el BayArena. La pandemia de coronavirus, que domina las noticias ahora, era un problema esa mañana, pero las restricciones actuales eran impredecibles hasta ese momento.





La inusual tranquilidad en el aeropuerto de Colonia-Bonn era notable. Sólo la puerta vecina vio a un grupo de viajeros reunirse para tomar un vuelo a Estambul. Pasillos vacíos, escaleras mecánicas y tiendas. El equipo Bayer 04 y el staff llegaron a la Terminal 2. En una mesa para los invitados VIP y patrocinadores que viajaban, había pequeños desinfectantes junto con las tradicionales bufandas de amistad y guías de bolsillo para el juego de los Rangers.
Primero tuvimos que someternos a una medición de temperatura, con un termómetro infrarrojo en la frente realizado por el Dr. Karl-Heinrich Dittmar, director médico de Bayer 04. El vuelo despegó después de que todos completamos con éxito la verificación.
Aterrizamos en Glasgow 90 minutos después. Fuimos directamente del aeropuerto al estadio Ibrox. Conferencia de prensa, visita al estadio, clasificar los detalles finales con los colegas de Rangers… éstos últimos nos informaron de manera amigable, pero firme: “Sabemos que es grosero, pero no estamos autorizados a estrecharles la mano. Fue una petición por parte de nuestro departamento médico”. Como dijo Obelix: "Los británicos están locos...", o al menos eso pensábamos en ese momento.






En el desayuno del día del partido hubo informes, cada vez mayores, de coronavirus y los efectos de la pandemia en la vida europea fueron evidentes: se aplazaron algunos partidos de la Europa League, otros se jugaron a puerta cerrada, se dieron a conocer casos de jugadores infectados. MARCA, el diario deportivo español, anunció que todos los juegos en Europa habían sido cancelados. Se produjo un frenesí Los celulares ya no estaban en silencio, se revisaron todos los sitios web. En el transcurso de la tarde, y después de contactar a varias personas en la UEFA, todo quedó claro: el partido en Ibrox se jugaría frente a los aficionados.
Por un lado hubo alivio, ya que por eso volamos a Glasgow y disputar el juego sugería "normalidad" en tiempos de locura. Por otro lado, todo era muy surrealista y la incertidumbre crecía después de cada noticia, tweet e información de última hora. Finalmente, por la tarde, realizamos el viaje en autocar al lugar del cruce de la Europa League. La rutina regresaba.
Incluso la entrada de los medios reflejaba una atmósfera única en Ibrox: más allá de las grandes puertas de madera, estaba la sala de prensa. Nuestros compañeros de video filmaron la llegada del Werkself desde una escalera de madera en el vestíbulo, que parecía más un buen hotel que un estadio de futbol. El conserje... mejor dicho, el miembro del staff de Rangers saludó a los visitantes: "Bienvenidos a Ibrox". El encanto del lugar de los Rangers y las décadas asociadas con la tradición futbolística eran palpables en cada rincón, en cada grieta y por un momento se olvidó el tema de coronavirus.
Nos dirigimos a la zona de prensa 30 minutos antes del inicio. Aunque están separados de los aficionados, en cierto modo, los espectadores en Ibrox casi podían leer lo que escribíamos en nuestras computadoras. "¡Oye, siéntate!", dijeron los seguidores de Rangers a nuestros colegas de Werkself Radio al no permitirles ver a su equipo. "Bienvenidos a Ibrox...".

El gran ambiente, del que se habló una y otra vez en el período previo al partido, fue evidente en cuanto aparecieron los dos equipos. Se sentía como si no hubiera un sólo fanático en Ibrox que no “gritara por sus vidas” para motivar al equipo entrenado por Steven Gerrard. El Werkself mantuvo la calma y confió en su capacidad en el campo. La multud llenó de silbidos a Kai Havertz, cuando adelantó a los rojinegros con un penalti en el minuto 37, pero esto no parecía molestarlo en lo absoluto. El jugador colocó el esférico en la esquina inferior izquierda de la red: "¡De nada!"
Un recorte de Charly Aránguiz puso el 2-0 justo después de la marca de la hora y mantuvo en silencio el Ibrox. Pero, cuando Edmundson subió para anotar el 2-1 desde tiro de esquina, todos los fanáticos de los Rangers alentaron al equipo nuevamente. Ya podrás entender por qué es tan difícil vencerlos en casa. 'The Gers' mantenía un invicto frente a su afición en 17 juegos europeos.





Leon Bailey no parecía poseer esa información, pues en el minuto 88 dejó a sus oponentes varados en el área y puso el balón en el fondo de la red para el cerrar el marcador en 3-1. Ibrox guardó silencio, Leverkusen celebró, pero cuando los jugadores querían escalar las vallas publicitarias para celebrar con la afición, el coronavirus devolvió el golpe: a Havertz y al resto del plantel no se les permitió acercarse a sus seguidores a más de seis pies, para evitar un contagio.
También estaba claro que los 90 minutos nos habían transportado lejos del problema mundial, pero la pandemia y las medidas preventivas reaparecieron con el pitazo final. Los jugadores de Rangers no pasaron por zona mixta; Bayer 04 eligió a dos jugadores para responder preguntas a ls prensa a seis pies de distancia. Primero sobre el partido y luego, en mayor medida, sobre el virus. Jonathan Tah puso fin con sus declaraciones, tras la pregunta sobre la posibilidad de que se suspenda la temporada de la Europa League, el jugador respondió: "Si ayuda a las personas, entonces la respaldamos. No se trata de títulos sino de salud. Eso es más importante. Todos lo vemos así”.


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Dar continuidad a la racha ante el actual líder: el domingo 18 de octubre, a las 15:30 CEST, el Werkself, que encadena seis partidos oficiales sin perder, recibirá al SC Freiburg en el BayArena. El conjunto de Friburgo, por su parte, todavía no ha perdido ningún encuentro esta temporada. Antes del duelo ante el SCF, el entrenador Carles Martínez habló sobre la unión de su equipo y las fortalezas del próximo rival. El técnico español también se refirió a Martin Terrier y a las opciones ofensivas de la plantilla.
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