Vázquez: Mis raíces están en la casa de mis padres y en la región de A Coruña. Madrid fue una etapa muy importante y muy larga en mi vida, que me marcó muchísimo como deportista y como persona. Pero para mí, hoy “hogar” es donde estoy con mi mujer y mis hijos. Con los años ha sido así. Así que, ahora mismo, el Bayer 04 también es mi hogar. Estamos muy felices aquí y hemos empezado una nueva etapa interesante en nuestras vidas.
Vázquez: A nivel familiar estamos viviendo muchas cosas nuevas. Una nueva ciudad, un nuevo barrio, para dos niños un nuevo colegio y para otro una nueva guardería. Mi mujer asume una gran responsabilidad en todo eso y se ha encargado de organizarlo todo. Pero estamos seguros de que era el paso correcto, nos apetecía este cambio y estamos disfrutando de nuestro nuevo hogar.
Vázquez: Hablé con ellos sobre cómo es la vida en Alemania y, en concreto, en Düsseldorf, y también sobre cómo funciona el club. Y la verdad es que todas las respuestas fueron positivas; también Toni Rüdiger y David Alaba me contaron cosas muy bonitas. Además, Xabi Alonso hizo historia aquí. Mis últimas semanas en el Real Madrid fueron en el Mundial de Clubes, con él como entrenador.

Y luego siguió el fichaje por el Bayer 04. Es una historia preciosa, como si todo hubiera estado escrito de antemano.
Vázquez: Desde el principio estuve convencido de jugar en el Bayer 04, y hasta ahora todos han tenido razón con sus recomendaciones.
Vázquez: Una cosa no está reñida con la otra. Soy consciente de lo que he conseguido en mi carrera. Gracias a Dios pude ganar tantos títulos y celebrar tantos éxitos. Soy un privilegiado, sí, pero en el día a día soy una persona completamente normal, con responsabilidades familiares, y lo que más disfruto es pasar tiempo con mi mujer y mis hijos. Siempre he intentado seguir siendo el mismo, nunca he querido fingir ni aparentar, y quiero ser un ejemplo. En el campo, pero sobre todo para mis hijos.
Vázquez: En primer lugar, claro, mis padres. Ellos me criaron y me transmitieron ciertos valores. Todo lo que soy se lo debo a ellos. Pero el fútbol también fue muy importante. Por eso quiero que mis hijos jueguen al fútbol. No para que sean profesionales, sino para que vivan los aspectos positivos que yo pude experimentar: conoces a otros niños de distintos lugares, entornos, culturas y familias. Además, es un deporte de equipo que te enseña muchas cosas importantes para la vida: unión, valores sociales, disciplina y mentalidad de grupo… y encima haces ejercicio. Tiene muchísimas facetas positivas.
Vázquez: El respeto, trabajar duro cada día, no rendirse nunca y confiar siempre en uno mismo son valores esenciales tanto en la vida como en el deporte. Intento interiorizarlos y darles ejemplo a mis hijos.
Vázquez (ríe): Me la pusieron patas arriba. Creo que cuando eres padre, tus hijos son lo que realmente importa en la vida. Antes, como futbolista, estás extremadamente centrado en el deporte: solo piensas en eso y lo condicionas todo a ello. Los hijos te ayudan a distanciarte un poco del fútbol y de la presión. A mí me ayudó mucho ser padre relativamente joven, sobre todo en momentos malos, como las lesiones. No me dejaba hundir tanto, porque mi cabeza ya no estaba 24/7 en el fútbol: con mis hijos también podía desconectar y ocuparme de otras cosas. En casa daba igual si estaba lesionado: como padre tenía que seguir cumpliendo y estar para mi familia. Y además vives momentos increíbles. Por ejemplo, cuando mi mujer me contó que mi hijo mayor me reconoció por primera vez en la tele. Antes, todos los que llevaban una camiseta blanca eran “papá”. (ríe)
Vázquez: Mis padres no eran precisamente virtuosos con el balón. (ríe) Pero a ellos también les gustaba mucho el fútbol y mi hermano mayor también jugó. Era muy bueno en casi todos los deportes y me influyó muchísimo. En casa jugábamos mucho; siempre se sumaba un primo, y también el hermano de mi padre, que jugó en el segundo equipo del Deportivo de La Coruña. El hermano de mi madre también era muy ambicioso. Pero, aparte de eso, nadie llegó al fútbol profesional.
Vázquez: Mi familia es de un pueblo pequeño llamado Curtis, a aproximadamente una hora de A Coruña. Allí viven unas 2.000 personas. Tuve una infancia muy bonita, rodeado de mi familia y mis amigos, y por supuesto marcada por el fútbol, que ya entonces ocupaba un lugar importante en mi vida. Aunque en un pueblo tan pequeño no era tan fácil encontrar suficientes niños para jugar. (ríe) Pero tuve la suerte de que a mis amigos también les gustaba. Teníamos un equipo de fútbol 7 muy bueno y ganábamos a muchos equipos de otros pueblos y de ciudades grandes de Galicia. Así empezó todo. Y todavía sigo siendo amigo de los chicos de entonces.
Vázquez: Primero pasé del club de mi pueblo a uno de A Coruña. Allí me vieron ojeadores y el Real Madrid me invitó a entrenar dos semanas con ellos. Les gustó lo que vieron, confiaron en que podía reforzar el equipo… y, salvo una cesión al Espanyol, fui parte del club hasta el verano de este año. Estoy muy agradecido. Fue una etapa increíble, además porque de niño ya era fan del Real. Recuerdo perfectamente el momento en el que llamaron a casa y mi padre me dijo que me invitaban a Madrid a probar. Estaba feliz, es difícil describirlo. Toda mi vida soñé con jugar allí, con poder demostrarme. El Real Madrid era y es el club de mis sueños.
Vázquez: Son momentos inolvidables. El Real siempre ha tenido jugadores y equipos increíbles. En aquella época estaban Cristiano Ronaldo, Gareth Bale, Toni Kroos, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo y muchos más. Yo estaba muy nervioso las primeras veces que salí al campo con ellos. Pero desde el principio me ayudaron de manera fantástica y se lo agradezco muchísimo.
Vázquez: El triunfo más fuerte y más emotivo fue, sin duda, ganar por primera vez la Champions League en la final de Milán contra el Atlético de Madrid. Levantar el trofeo por primera vez es, probablemente, el recuerdo más bonito… hasta ahora. (ríe)

Vázquez: El partido me había dado mucha confianza, había jugado muy bien y me sentía muy bien. Y creo que en una tanda de penaltis deben tirar quienes están convencidos de que van a marcar. Por eso dije que quería lanzarlo. Ellos confiaron en mí igual que yo confiaba en mí mismo: marqué y salió bien.
Vázquez (ríe): Se puede decir así. Los primeros cinco años en el Madrid siempre fui un jugador ofensivo por la derecha. Luego, por las lesiones, hubo una etapa en la que me necesitaron en defensa. Pero la verdad es que yo no quería jugar ahí, no me veía en esa posición. Aun así, intenté adaptarme, ponerme al servicio del equipo y, poco a poco, me fui encontrando cada vez más cómodo. El tiempo le dio la razón a Zidane, y he disfrutado muchos años en esa posición. En Leverkusen, la función por la derecha es una mezcla de las dos anteriores. Por eso el planteamiento táctico aquí me viene bien y me he sentido muy cómodo en los partidos que he jugado. También por eso, con perspectiva, me ayudó muchísimo haber dado ese paso atrás en su momento.
Vázquez: Nos entrenó algo más de tres años y con nosotros ganó tres veces la Champions League. Eso ya dice mucho. Pero lo que le distingue es que es muy honesto y auténtico; además, humilde y muy cercano con los jugadores. Aun así, siempre dice las cosas de forma clara y directa. Pero, por encima de todo, te transmite la confianza que necesitas para rendir al máximo nivel y ganar títulos. Esa es una cualidad muy importante en un entrenador y, en lo personal, fue lo que más me impresionó de trabajar con él.
Vázquez (ríe): Creo que dice mucho sobre mi carrera. Alfredo está, por supuesto, en otro nivel de leyenda dentro del Real Madrid, y en aquella época también se jugaban menos partidos por temporada que hoy. Pero esa cifra significa mucho para mí y me hace sentir orgulloso.
Vázquez: Es algo que en el Real Madrid te inculcan ya desde categorías inferiores. Sacar siempre lo mejor de ti, ganar cada partido, intentar cumplir los objetivos marcados. Eso forma parte de la filosofía, de la ambición y de la identidad del club. Con el tiempo lo interiorizas.
Vázquez: Hay cosas que no dependen de uno, y en mi caso es así. Siempre lo di todo para rendir al máximo tanto en el club como en la selección. Pero en España es el entrenador quien decide si cuenta más o menos contigo, si te necesita más o menos. Así es el fútbol. Yo siempre hice todo lo posible por estar listo cuando me necesitaran. Como no tengo nada que reprocharme, mi balance de internacionalidades tampoco me quita el sueño.
Vázquez: No me duele, pero mi balance en la selección no guarda necesariamente una buena proporción con el del club, si comparas partidos y éxitos con el Madrid con los de España. Pero nunca me ha vuelto loco y siempre he apoyado a la selección al máximo, estuviera dentro o no.
Vázquez: Es una liga muy atractiva. El fútbol que se juega aquí es de un nivel muy alto, la calidad es muy grande y hay muchos talentos. Tenía muchas ganas de probar otra liga top.
Vázquez: Leverkusen es un gran club, que en los últimos cinco años, gracias a sus éxitos, se ha abierto camino hasta situarse entre los 16 mejores de Europa. Es un club fantástico y, para mí, este cambio era una gran oportunidad para seguir disfrutando del fútbol al máximo nivel en un gran equipo. También hubo interés desde otros países, pero mi objetivo era jugar al máximo nivel. Además, Fernando Carro y Simon Rolfes me lo pusieron muy fácil y desde el principio me demostraron que realmente querían ficharme. Al final estoy aquí también por ellos.
Vázquez: Sí, claro, totalmente. Lo que ha conseguido y ha alcanzado el Bayer 04 es increíble y un logro importante en el fútbol europeo, y está muy ligado a él. Tiene grandes méritos y sus éxitos demuestran lo valioso que es su trabajo. Eso se reconoce tanto en España como en Alemania.







Vázquez: Sin duda: la afición me ha fascinado. La primera vez que mi familia estuvo en el estadio en Leverkusen se quedó abrumada por el ambiente. La manera en la que el público apoya a los jugadores no la había vivido nunca así; es increíble.
Vázquez: Sí, lo digo de verdad. He jugado muchas veces en Alemania y ya conocía el ambiente; los partidos aquí siempre me han impresionado, también en la Champions. Lo emocional que se vive el fútbol, que los aficionados apoyen siempre a su equipo, esa pasión en las gradas… Pero ahora soy yo el que está dentro del equipo al que animan así, también fuera de casa. Son experiencias nuevas. Y también porque la cultura del aficionado visitante como aquí no existe en España: allí viajan menos aficionados y las zonas visitantes suelen estar en lo más alto del estadio, así que desde el campo no se perciben tanto como en Alemania.
Vázquez: Para mí, en el fútbol forma parte de ser siempre máximo ambicioso. Por eso sigo queriendo ganar más títulos, mejorar, hacer todo lo posible por ser un mejor jugador y estar al máximo nivel mental y físico. Quiero seguir mejorando incluso a estas alturas de mi carrera: nunca es tarde; esa exigencia no se termina nunca.
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